Terrorismo de género

Violencia de género

 

Esta mañana, durante la mesa redonda que ha tenido lugar en el instituto Jorge Juan, un alumno supondremos que inocentemente, ha preguntado por el número de denuncias falsas que se presentan en los juzgados relacionadas con delitos de violencia de género.

La respuesta de la ponente, abogada especializada en el tema, ha sido amplia, documentada y sincera. Pero tengo la impresión de que una parte del auditorio, la más refractaria a cualquier tipo de argumentación, ha dejado de escuchar cuando, como parte de la respuesta, María Serralta ha afirmado que resulta muy fácil detectar esas denuncias falsas y que en esos casos, los jueces las archivan inmediatamente.

¡Muy fáciles de detectar! Volveremos más adelante sobre este punto.

Me resulta bastante repugnante hacer números sobre estos temas, pero las Matemáticas suelen resultar bastante clarificadoras. Desde que murió el dictador Francisco Franco hasta el 20 de octubre de 2011, ETA asesinó a 829 personas. Una media de 23 personas al año. Entre los años 2007 y 2016, 665 mujeres murieron víctimas de sus parejas o ex parejas. Es decir, fueron víctimas de lo que llamamos violencia de género. Una media de 66,5 mujeres asesinadas al año. Casi el triple de las que morían asesinadas por ETA.

Nadie, excepto los propios etarras y su entorno, negó la necesidad de una legislación específica para afrontar los delitos de terrorismo. ¿Por qué? Pues por la propia naturaleza del delito de terrorismo que lo hacía muy diferente de cualquier otro delito. Las víctimas de terrorismo solían responder, salvo casos puntuales, a perfiles determinados que precisaban de un nivel extra de protección. Además, muchas veces, las familias de las víctimas, en lugar de recibir el apoyo de sus vecinos, debían cargar con el rechazo de estos.

¿Es necesaria una legislación específica para tratar la violencia de género? Por supuesto. Las víctimas de la violencia de género son de un perfil único: mujeres maltratadas. Una ley integral contra la violencia de género no debería únicamente castigar a los culpables (que también). Debería prevenir el maltrato. Y ese maltrato, como ha dejado bien claro la ponente, tiene su origen en el micromachismo. María ha sido muy clara a este respecto. Ningún hombre le pega un puñetazo a una mujer en su primera cita. Al principio solo son actitudes micromachistas que, lamentablemente, parecen difíciles de detectar por las adolescentes. Más adelante es el descarado maltrato físico y psicológico y finalmente, el asesinato. ¿Nos quedamos de brazos cruzados esperando el desenlace cuando podemos evitar el desarrollo del problema? Me parece que, al igual que con la legislación contra el terrorismo, solo los machistas, micro o macro, podrían ponerles pegas.

¿Esa legislación provoca que haya denuncias falsas? Según datos de la Fiscalía General del Estado solo el 0,01 % de las denuncias en 2014 resultaron serlo. Y según la experiencia de nuestra ponente, resultan muy fáciles de detectar. Entonces ¿dónde está el problema? Hay denuncias que no acaban en condena. Pero eso no significa que sean falsas. Por muchos motivos, algunas mujeres acaban retirándola.

¿Y qué pasa con los hombres asesinados por sus parejas? En alguna página web se puede leer que suponen una media de 30 al año. El problema es que esta cifra es falsa. ¿Cómo se ha llegado a ella? Pues sumando a los hombres que mueren en el ámbito doméstico. Pero es que la mayoría de los hombre que mueren de esa manera son niños que mueren a manos de su padre. El mismo asesino que le ha quitado la vida a su madre. Es decir, son legítimas víctimas de la violencia de género. En otros casos, la mujer, impotente ante un maltrato insoportable y continuado encuentra en el asesinato la única vía de escape. De ninguna manera podemos justificar esta conducta. Pero hay un detalle que la diferencia de la auténtica violencia de género: la relación de poder que establece el hombre sobre la mujer. Una relación basada en el abuso y el desprecio de la condición humana. Pero aún hay más. Por si alguien lo duda, conviene aclarar que esos asesinatos también se persiguen, se resuelven y se condenan. ¿De verdad alguien piensa que es necesaria una legislación específica para abordar un problema absolutamente minoritario y que suele tener un origen muy diferente en cada caso y, por tanto, inabordable en sus inicios?

¿De verdad alguien puede, en su sano juicio, decir que es innecesaria una ley integral contra la violencia de género? Me parece que no. Me parece que quien lo diga perdió su humanidad y el juicio la primera vez que comenzó a poner en duda la existencia de un problema que es una lacra inaceptable y en la que todos deberíamos tratar de aportar soluciones, en lugar de trabas.

Negar la evidencia de la existencia de ese problema es, como nos decía Elena Simón esta mañana, equivalente a afirmar que la Tierra es cuadrada. A algún descerebrado le hará gracia, pero no la tiene. No cuando llevamos 20 mujeres asesinadas por los hombres que decían quererlas en lo que llevamos de año.

Si alguien te quiere de esa manera. No lo llames amor. Llama al 016

© Nacho Sendón. Alicante, 8 de marzo de 2017

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.