Los mejores profesores

 

Yo soy yo y mis circunstancias

José Ortega y Gasset

En la serie de novelas de Ciencia Ficción “La Fundación”, Isaac Asimov fantaseaba con una Ciencia, la Psicohistoria, que permitiría predecir el futuro con notable exactitud mediante el uso de muy complejos modelo matemáticos. Solo la aparición de una singularidad, El Mulo, trastocaba las predicciones de Hari Seldon, creador de esa disciplina científica.

En la realidad, la Meteorología usa también modelos matemáticos complejos para predecir el futuro de un sistema en el que influyen un gran número de variables: La atmósfera.

La Sociología, en cambio, usa una herramienta matemática bastante modesta, la Estadística, para estudiar el comportamiento de otro sistema más complejo aún que la atmósfera: Las sociedades humanas.

¿Cómo podemos extrañarnos de que las encuestas electorales fallen tanto? Las empresas demoscópicas no  fueron capaces de predecir el “Brexit“, la impresionante irrupción de Podemos y Ciudadanos en el panorama político español, el no de los colombianos al acuerdo de paz firmado entre el gobierno y las FARC…  No lo predijeron porque las herramientas que usan son extremadamente pobres: Las respuestas dadas por los encuestados, el análisis estadístico y un más que discutible sesgo subjetivo basado en unos cuantos datos previos, es decir, el “cocinado

Viene todo esto a colación de la noticia aparecida en el Mundo según la cual, un reciente estudio “establece” que La calidad del profesor incrementa un 6 % el rendimiento de sus alumnos.

Vaya por delante que no he tenido la oportunidad de leer el estudio, solo la reseña periodística, que no siempre es fiable. Pero según dicha reseña, las conclusiones destacadas del estudio serían:

  • Un buen profesor sube el rendimiento de sus alumnos en PIRLS en un 6%, como mínimo.
  • La diferencia entre tener un buen profesor o no tenerlo se aprecia más en un centro público (6,21 %) que en uno privado (5,37 %).
  • Hay más buenos profesores en los centros privados que en los centros públicos.
  • El estudio de los factores que hacen que un profesor sea mejor o peor no arroja resultados concluyentes.

Quizá ya vayan entendiendo porque empecé esta entrada citando a Ortega y Gasset y hablando de complejos modelos matemáticos.

Pero aclaremos algunas cosas. El PIRLS es un estudio internacional sobre el Progreso en Comprensión Lectora realizado a alumnos de la edad equivalente a 4º de primaria. ¿Cómo se mide el rendimiento de los alumnos? No soy un experto, pero imagino que mediante un test en el que se plantean cuestiones sobre un texto previamente leído por los alumnos. Los profesores medimos ese rendimiento a lo largo de un curso entero. Los informes tipo PIRLS, PISA o semejantes lo hacen en una o dos jornadas. ¿Son fiables esos test? Cualquiera que entienda algo de Ciencia Experimental sabe que no. Para que una prueba sea válida debe realizarse modificando todas las variables que podrían afectar a los resultados. ¿Una sola prueba? ¿Sin pensar si otros factores pueden afectar a los resultados? Muy poco científico.

El rendimiento medio de los alumnos de la OCDE en la prueba PIRLS es de 538 puntos. Una diferencia de 5,37 % al 6,21 % supone, en la práctica 4 puntos por arriba o por abajo. 4 puntos sobre una media de 538 puntos. ¿Y ese resultado sí es concluyente?

En España, casi todos los centros privados son concertados. ¿Qué quiere decir eso? Bueno, pues que el colegio recibe del Estado la misma asignación económica que un centro público, pero, además, le cobra a los padres. Ese ingreso extra puede suponer que un centro privado tenga unos ingresos que pueden suponer el doble o más de los que recibe un centro público. ¿Influye eso en la calidad del profesorado? Objetivamente, lo dudo. Pero los recursos de los que dispone un profesor de un centro privado son muy superiores a los que disfrutamos los profesores de centros públicos. ¿Influye eso en el rendimiento de los alumnos? Seguramente sí.

En muchos centros privados, profesores y alumnos disponen de iPad proporcionado por el colegio. Es decir, pagado con dinero público. Es decir, pagado por usted y por mí. ¿Influye eso en el rendimiento? Sin duda, sí.

¿Y qué es lo que hace que un profesor sea mejor que otro? El estudio no arroja resultados concluyentes. ¡Pues vaya! Será porque me afecta, pero para mí esa es la parte más interesante. Sepamos porque unos profesores son buenos y otros no y hagamos que todos sean buenos.

Sin embargo, el estudio sí que indica que “Los centros privados normalmente están en mejores condiciones para seleccionar sus plantillas y sus alumnos, y hay algunos centros privados donde los maestros prefieren ir con independencia de su salario. Aceptan condiciones salariales peores a cambio de alumnos con un nivel sociocultural y socioeconómico más alto”

Los centro privados seleccionan a sus alumnos. Interesante. Y estos tienen un nivel socioeconómico y sociocultural más alto. Interesante. Circunstancias que diría Ortega.

Y esos mejores profesores prefieren cobrar menos a cambio de tener esos mejores alumnos. ¿Eso es lo que se entiende por ser un buen profesor? Qué quieren que les diga, para mí un buen profesor no es el que pule un diamante, sino el que enciende una hoguera con pedernal.

En cuanto a la selección de personal… Yo comencé en un centro privado. Me contrataron porque, antes de ser orgulloso alumno del Jorge Juan, había sido alumno de otro centro de esa misma orden religiosa y porque unos meses antes, un hermano mío se había casado en la parroquia asociada al centro. Curioso método de selección ¿no les parece? Y quizá puedan pensar que todo eso ocurrió hace muchos años (treinta y dos), pero ¿de verdad creen que los métodos actuales de selección de personal en un centro privado han variado mucho?

Yo soy yo y mis circunstancias. ¿Cómo variarían los resultados del estudio si profesores de centro públicos dieran clase a alumnos de nivel sociocultural y socioeconómico más alto y profesores de centros privados dieran clase a alumnos como los nuestros que representan muchísimo mejor a una sociedad plural y variopinta y, por tanto, de nivel sociocultural y socioeconómico variado?

El estudio recogido por El Mundo no es un estudio Científico. Es un estudio Sociológico. El Método Científico exige hacer pruebas en presencia y en ausencia de la causa hipotética para comprobar si se produce, o no, el efecto. Si realmente esos mejores profesores son la causa de la mejora del rendimiento, habría que comprobar si el rendimiento mejora cambiando los alumnos o no. Naturalmente, un experimento así es impensable. Pero sin él, ningún resultado es, en realidad, concluyente. Pero sí es peligroso. Es tendencioso y es sesgado.

Hace unos años, cuando los programas de diversificación eran una novedad, los alumnos de mi tutoría (4º del PDC) me regalaron una placa dedicada al “Mejor Profesor del Mundo”. Aún la conservo, por si alguien quiere comprobarlo. ¿Qué tienen que decir a eso los autores del estudio citado por “El Mundo”? Y la madre de uno de esos alumnos me dijo que había salvado la vida de su hijo. No sé si es verdad o no, pero entre enseñar a leer a un chaval que tiene todas las facilidades para aprender o encaminar a otro al que todo se le pone en contra, prefiero lo segundo. ¿Me hace eso mejor profesor? Quizá no, pero al que elige lo primero mucho menos.

© Nacho Sendón.

6 Replies to “Los mejores profesores”

  1. Hace no mucho leí que los mejores profesores deberían estar en las peores escuelas, y no pude evitar hacer un ranking en mi cabeza de los profesores que más me habían enseñado, y no sólo a nivel académico.

    Habiendo ido tanto a un colegio concertado como a un instituto público, he de decir que en mi ranking las primeras posiciones las ocupaban profesores y profesoras del público, y no considero al Jorge Juan una de las peores escuelas de Alicante, la verdad.

    Y yo, estudiante ahora universitaria, que nunca me había preocupado por mis estudios -y mucho menos por las ciencias- saqué un 10 en cmc en el año que repetí primero de bachillerato, habiendo sacado el año anterior en esa misma asignatura un dos durate todo el curso y un cinco en junio gracias a que se me apareció la Virgen María cosificada en chuletas. ¿Que a qué se debió ese cambió del cinco al diez? Por el profesor, desde luego. Ese mismo año tuve la suerte de tener a un profesor que, a parte de lograr que le viera el lado seductor a las ciencias del mundo contemporáneo, logró algo mucho más difícil: Conseguir que confiara en mi misma. Consiguió que comprendiera que no era tonta, que simplemente era una vaga, y de las mejores, además. Que, simplemente, tenía que ponerme, porque me daría de sobra. Y me dio, supongo.

    Yo nunca te regalé una placa, pero sí que pienso que eres el mejor profesor del mundo.

    1. No me regalaste una placa, pero, tal como dije en el discurso de entrega de orlas del curso pasado, conservo una rosa azul que dice que eres parte de mi vida.

      Se puede ser una vaga –y tú lo eras. No sé si lo sigues siendo– y ser brillante. Y excelente persona también. Sinceramente, había que ser muy torpe, o muy ciego, para no observar el talento que derrochabas ya en aquellos lejanos tiempos de nuestras clases de CMC. Y digo nuestras porque creo que entre todos conseguimos desdibujar un poquito la línea que separa al profesor del alumno para convertirnos en compañeros de viaje. Reconozco que eso no hubiera sido posible en la clase de Historia, Química, Castellano o Matemáticas, pero la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo impartida a alumnos de Humanidades y Ciencias Sociales se prestaba estupendamente para el juego del descubrimiento.

      Pero claro, eso no lo consigue solo un profesor. Este no es nada sin alumnos curiosos y, como dije antes, brillantes.

      No puedo decir que seas la mejor alumna del mundo. Hay muchos alumnos, actuales y antiguos, que se me enfadarían. Pero eres una de las Grandes. Una de las que hace que merezca la pena entrar cada día al aula. Gracias por ello, María. Sigue siendo luz que ilumina. Lo haces muy bien

  2. Muchas gracias, Nacho. No puedo estar más de acuerdo contigo. La pasión no te ha cegado para que el post esté cargado de objetividad y documentación que avala la información (cosas del rigor científico, que no nos abandona a “los de ciencias” nunca… ). Yo soy una de las convencidas, por eso contribuyo, en lo que puedo, a que el sistema mejore.

    1. No sé si el sistema, pero yo te lo agradezco. Muchas veces decimos que la Educación es la mejor inversión de un país. Pero parece que algunos de los que lo dicen se lo creen poco. Precisamente aquellos que tienen la capacidad de mejorar las cosas, y no solo económicamente, que también, sino con un apoyo decidido a la Enseñanza Pública. Por eso, la contribución de las personas como tú, es el mejor capital del que disponemos.

  3. Evidentemente, es mucho más meritorio conseguir motivar a los alumnos que inicialmente no mostraban interés alguno por el estudio – procedentes, muchas veces, de familias desestructuradas – , que lograrlo con los que cuentan con un ambiente familiar propicio. Pero, en los tiempos que corren, es inevitable experimentar un profundo sentimiento de frustración ante la impotencia para encarrilar a “las ovejas descarriadas”, que, como tú bien indicas, cada vez son más frecuentes – por supuesto – en la enseñanza pública. Afortunadamente, siempre habrá alumnos por los que merezca la pena seguir en el frente de combate, del mismo modo que siempre podremos compartir un genuino sentimiento de complacencia cuando consigamos que de las “velas apagadas arda la llama”. Esa es la verdadera recompensa de la docencia vocacional.

    1. Esta mañana, una madre me acusaba de tirar la toalla con su hijo. ¿Tenía razón? No lo sé. Sé que su hijo, como algunos otros hijos–alumnos, dificulta muchísimo que sus compañeros puedan crecer en nuestras aulas. Muy a menudo nos vemos obligados a tomar decisiones drásticas para salvaguardar el derecho de la mayoría, para mantener viva la llama. No podemos hacer brillar a todos los adolescentes que pasan por nuestras manos. En muchos casos, tenemos que derivarlos a otras instituciones. Pero, sinceramente, no creo que tiremos la toalla. Creo que tomamos las decisiones más correctas para conseguir que todos los que de verdad lo desean reciban la mejor de las educaciones posibles. E incluso para convencer a muchos de que lo desean aunque aún no sean muy conscientes. Para mí, ese es el trabajo de los mejores profesores. El tuyo, amiga mía.

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