La homeopatía no es lo que dice ser. Capítulo III

En el que se trata de la prodigiosa capacidad del agua de acordarse de todo

 

Me va a permitir usted que comience esta entrada hablando de una cosa bien extraña: la coherencia cuántica. Pero si a usted le aburre mortalmente todo lo que tenga que ver con la Física Cuántica no le reprocharé ni eso, ni que se salte los cinco primeros párrafos de esta entrada.

Una partícula subatómica posee una serie de propiedades físicas que vienen determinadas por valores (normalmente enteros o semienteros) de unos números denominados números cuánticos. Le voy a poner un ejemplo algo grosero. Imagine un coche que se encuentra en un cruce de modo que debe entrar en una calle perpendicular a aquella por la que venía. Tiene dos posibilidades, dirigirse a la izquierda, o hacerlo a la derecha. Si asignamos a la izquierda el valor -1 y a la derecha el valor +1, resultará que el sentido de su movimiento (que no deja de ser una propiedad física) viene determinado por un número que solo puede tomar los valores +1 o -1. Comprenderá usted que al hablar de sistemas subatómicos la realidad se vuelve algo más complicada, pero creo que ya me va entendiendo.

El caso es que hay sistemas cuánticos que se rigen por lo que se denomina el Principio de Exclusión de Pauli. Todas las partículas del sistema deben tener valores de sus números cuánticos que hagan que no existan dos partículas que tengan exactamente los mismos valores en todos sus números cuánticos. Deben diferenciarse, al menos, en uno de ellos. Un ejemplo habitual de este tipo de comportamiento lo ofrecen los electrones que ocupan un orbital atómico. Esos electrones poseen cinco números cuánticos. Algunos textos hablan solo de cuatro porque uno de ellos, el s, solo puede tomar un valor: 1/2.

Imaginemos dos electrones confinados en el mismo orbital de un cierto átomo. Digamos que los valores de sus cuatro primeros números cuánticos coinciden, por ejemplo, n=2; l=1; ml=0 y s=1/2 (los números cuánticos no pueden tomar valores cualesquiera. Los cuatro valores elegidos son válidos, otras combinaciones podrían no serlo. Por ejemplo, si n=2, l no podría valer 3). Pues bien, necesariamente el quinto número cuántico, ms, denominado número cuántico de orientación del spin, debe tener un valor diferente en ambos electrones. Si en uno de ellos vale +1/2, en el otro valdrá -1/2.

Sin embargo, hay otras partículas que no cumplen el Principio de exclusión de Pauli, de modo que algunos sistemas cuánticos pueden estar formados por partículas cuyos valores de sus números cuánticos coinciden al 100 %. Es más, es posible forzar esa situación que se denomina “coherencia cuántica” y que, al parecer, tiene gran importancia en algunos procesos biológicos como la fotosíntesis de la bacteria Chrorobium tepidium. Resulta que los fotones de la luz entran en un estado de coherencia cuántica que permite que se aproveche mejor su energía.

¿A qué viene todo esto? Pues a que esta es la explicación que los homeópatas (buena parte de ellos sin saberlo) le han dado a un estrambótico concepto tal cual es “la memoria del agua”. Pero déjeme que les explique en qué consiste esa supuesta memoria.

Verá, hay homeópatas, o creyentes en la homeopatía, que se resisten a la evidencia y hablan de “inexactitudes” o de “Matemática difusa” cuando se les demuestra que en una disolución homeopática que vaya más allá de dilución 11 C (o CH) no hay nada más que agua. Lo cierto es que, o no tienen conocimientos de Química elemental, o los han olvidado y se empeñan en afirmar que a cualquier dilución sigue habiendo principio activo. Sin embargo, al igual que la iglesia católica ya no niega tajantemente la evolución, pero introduce el concepto de diseño inteligente, los teóricos de la homeopatía admiten sin ambages que, efectivamente, de principio activo no queda ni una molécula. ¿Cómo mantener entonces la ilusión? Pues acudiendo a un concepto tan disparatado como asimilable por mentes ingenuas: la memoria del agua. El agua ya no conserva principio activo, pero “recuerda” que alguna vez existió dicho principio activo en su seno y mantiene sus propiedades.

Esta hipótesis tiene varios inconvenientes. No repetiré el razonamiento, que puede resultar bastante pesado, pero si usted lo desea, puede consultar en el Capítulo II de esta serie las consecuencias que tiene diluir varias veces una tintura madre, que así es como llaman los homeópatas a la disolución original. De este modo, si tomamos un dilución 12 C que, como ya hemos dicho no conserva ninguna molécula de principio activo, pero si moléculas de agua que “recuerdan” que las tuvieron en su seno, y la sometemos a un nuevo proceso de diluciones sucesivas, cuando lleguemos a una dilución 24 C nos encontraremos con que tampoco queda ninguna de esas moléculas con recuerdos. ¿Son las nuevas moléculas de agua capaces de recordar lo que alguna vez recordaron sus antepasadas? Pues qué quiere que le diga…

Pero imaginemos que sí. La verdad es que pone los pelos de punta creer en semejante hipótesis. Si vive usted en Alicante sabrá que una parte del agua que sale por los grifos de su casa procede de la desalinización del agua de mar. Y lo mismo ocurre en una gran cantidad de localidades españolas (y del resto del planeta). Y si vive en Alicante ya se imaginará las cochinadas que algunas personas hacen cuando entran a bañarse en la playa del Postiguet. ¿No le aterra pensar que el agua que se está bebiendo, con la que cocina, la que usa para ducharse o lavarse los dientes conserva la memoria, y las propiedades, de todas las cosas que alguna vez estuvieron en contacto con ella? Pero no se apure, tal cosa no ocurre. No merece la pena que sufra usted por algo que no sucede.

Pero, si sucediera, ¿cuál podría ser el mecanismo? Una considerable parte de los homeópatas ni se lo ha planteado. De hecho, uno de ellos me decía hace unos días que jamás había oído que la homeopatía echara mano de la Física Cuántica para explicar nada, pero lo hace. Con poca fortuna, pero lo hace.

El caso es que los teóricos de la homeopatía utilizan el concepto de coherencia cuántica para explicar el fenómenos de la memoria del agua. Pero vayamos por partes.

Según ellos, la coherencia cuántica permitiría que las moléculas de principio activo “contagiaran” sus propiedades al agua. Así, las moléculas de agua se comportarían del mismo modo que las de principio activo.

Pero ¿cuántas? ¿Todas? Si eso fuera así, una dilución del tipo que sea se comportaría como si fuera el principio activo puro. Si toma usted un remedio homeopático a base de cafeína con cualquier dilución para tratar el insomnio ocasional sería como si tomara una cucharada de cafeína pura y el resultado sería, evidentemente, de muerte. Pero no se preocupe, eso tampoco sucedería. Ya se han ensayado varios “suicidios” homeopáticos a fuerza de ingerir cajas enteras de somnífero homeopático y el resultado fue… ni siquiera una cabezadita.

Así es que todas no puede ser, solo una parte, pero entonces ¿cómo se controla eso? ¿Cómo sabemos cuántas moléculas de agua con las mismas propiedades del principio activo albergará el producto homeopático? Imposible saberlo. La idea también da bastante miedo. O lo daría si fuera cierta, pero nuevamente le tengo que pedir tranquilidad. No lo es.

Además, la coherencia cuántica es un fenómeno de corta duración en el tiempo. ¿Qué caducidad tendría un producto homeopático? ¿Unos nanosegundos? ¡Pues ya habría que darse prisa!

Y quedan más dudas ¿Por qué el principio activo “contagia” sus propiedades al agua y no al revés? ¿Por qué eso solo ocurre con los productos homeopáticos? ¿Se imagina que después de lavar y enjuagar concienzudamente un vaso que alguna vez contuvo ginebra lo usara para darle leche con cacao a su hijo por la mañana?

El caso es que las propiedades químicas de una sustancia dependen, en gran medida, de los electrones de los últimos niveles cuánticos de los átomos. Y los electrones son partículas que sí cumplen el Principio de Exclusión. No les afecta la coherencia cuántica.

Pero resulta que los homeópatas no creen que el mecanismo de acción de sus productos sea químico. Entonces ¿cuál es?

Bueno, pues ese será el tema del próximo capitulo de esta serie: El extraordinario y sorprendente caso de la dinamización energética.

© Nacho Sendón. Alicante, 11 de agosto de 2017.

 

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